La Sociedad de Iovis

La Sociedad de Iovis

Jupiter y Semele, de Gustave Moreau

La Sociedad de Iovis se constituye como un grupo de trabajo mágico enfocado en la corriente jupiterina y la propiciación de sus energías, tanto para el desarrollo material, como mental y espiritual, de sus miembros.

Su nacimiento se puede rastrear al año 2014, en Venezuela, Suramérica. Sin embargo, dada la turbulenta situación del país, al igual que el poco compromiso de sus primeros miembros, tomé la decisión de poner en estado de suspensión a la Sociedad, hasta que las condiciones fuesen propicias. 

Creo que ha llegado el momento de traerla de vuelta, pero no en una escala local, sino a nivel global, pues entiendo que muchos de los verdaderos interesados no están circunscritos a un limitado espacio geográfico, y la ventana de acceso ha de ser mucho más amplia, para atraer a los mejores elementos.

Es así que, antes de cerrar el año 2018, cuatro años después de la fundación del grupo original, quiero extender la invitación a todos aquellos interesados en la profundización de la magia planetaria jupiterina, a ser parte de este grupo.

Vayamos a los pormenores de la Sociedad.

CREENCIAS

Aunque el espectro esotérico de la Sociedad de Iovis se encuentra dentro de la escuela cabalística hermética principalmente, la influencia de la magia astrológica sabea, contenida fundamentalmente en el grimorio árabe Picatrix, sirve de base robusta para su praxis mágica y devocional. 

Importante señalar que la aproximación devocional de cada miembro es personal, pues cada cual es atraído por una reificación única de la energía jupiterina. Es así que, partiendo de una estructura ritual similar, y una concepción sincronizada de la magia planetaria, todo individuo puede rendir devoción particular a una deidad jupiterina especifica.

El único requisito sine qua non para ser miembro de la Sociedad de Iovis es la creencia en la influencia de los planetas en nuestras vidas, esto no necesariamente a través de formas divinas antropomórficas; y por supuesto el interés de propiciar activamente estas energías planetarias, en nuestro caso específicamente la jupiterina, para nuestro crecimiento personal, e influir en la realidad que nos circunda.

La deidad patrona de la Sociedad, como naturalmente su nombre lo indica, es el Padre Jove (latín arcaico Iovis), epíteto del Júpiter (Iuppiter) romano.

He elegido a esta figura divina, que funge más como un enlace identitario de la Sociedad, que realmente una divinidad que deba ser adorada por los miembros, porque considero que representa de la mejor manera el imperial y majestuoso poder jupiterino.

Jove, como el Padre de los Dioses y hombres, es el dador de los regalos, y el señor de la abundancia de la tierra, permitida por la fecundidad impregnada en ella desde los cielos, donde Júpiter reina supremo. De hecho, la abundancia, que tiene raíz en las capacidades expansivas jupiterinas, trasciende a nuestro mundo, pues la influencia planetaria de Júpiter permea a toda la creación.

Como se ha mencionado la aproximación de la Sociedad a Júpiter es principalmente planetaria y cabalística, haciendo uso de los tradicionales sellos y formulas occidentales contenidas en los grimorios clásicos, esto cuanto menos en las primeras etapas del trabajo, pues se busca sintonizar de la forma más imparcial posible a la regencia jupiterina, sin apegos sentimentales antropomórficos.

De hecho, la propiciación de entidades como el Arcangel Tzadkiel y la Inteligencia Jophiel, es hecha con formulae estándares, con la menor emocionalidad dentro de la ecuación. Una vez establecida la conexión, puede desarrollarse una relación afectiva con los poderes jupiterinos, en sus diversos rostros divinos, desde el germánico Thor, al eslavo Perún. El practicante está en plena libertad de buscar a la reificación jovial de su preferencia, una vez que las bases son establecidas.

El enfoque principal de la Sociedad de Iovis está en la búsqueda de la abundancia benéfica, tanto en el aspecto monetario, como en la salud y el bienestar general del practicante, por lo que somos, efectivamente, un grupo pragmático, que busca resultados tangibles en este plano material. La comunión mística es consecuencia de este trabajo, no el centro.

Esto puede ir, a primera vista, en contra del desapego material al que supuestamente deben adscribirse todos aquellos que buscan un desarrollo espiritual, una visión Nueva Era que no solo va en contra de la naturaleza humana occidental, sino que tiende a ser nociva, incrustando ideas de pobreza en la mente de los practicantes del Arte Mágico, que terminan cristalizándose con negativas consecuencias. Ese es un tema en si mismo, y que desviaría el presente escrito, y de hecho será uno de los tópicos de discusión en el grupo privado de la Sociedad de Iovis; lo importante es saber que la búsqueda del desarrollo espiritual no esta enemistado con el deseo de la comodidad y prosperidad material, ambos se retroalimentan, y las túnicas de lino blanco, y los bonitos candelabros de bronce, no son gratis, ¿o sí?

ESTRUCTURA

La Sociedad de Iovis se erige bajo un sistema de interacción horizontal, no existe jerarquía entre sus miembros, mi papel es únicamente de facilitador, mediador, y guía; creando un filtro para los futuros integrantes, pues se desea armonía y compatibilidad entre los participantes; el anhelo es que sea un grupo absolutamente libre en sus interacciones y exploraciones.

Somos, en definitiva, un conglomerado de personas con el genuino deseo de atraer las benéficas influencias de Júpiter a nuestras vidas, influencias que se ven potenciadas por el trabajo ritual en común, que forma, gradualmente, un egregor, o forma de pensamiento, que alimenta a la Sociedad, concatena a sus miembros, y potencia los resultados.  Es precisamente este último aspecto lo que hace atractivo la construcción de un grupo de trabajo mágico.

Como regulador es mi papel el garantizar que cada miembro sea compatible y armónico con la Sociedad, de lo contrario podría afectar negativamente al egregor del grupo.

Lo que nos concatena astralmente es un rito de ingreso en común, parte del proceso de ingreso.

Una vez realizado el rito jupiterino inicial, facilitado por mí, se pasa a ser miembro activo de la Sociedad.

Aquellos interesados en ser parte de este proyecto, que indudablemente tomará tiempo en alzar vuelo, pero con disciplina y compromiso será sin lugar a dudas posible, pueden escribir al siguiente correo:

sociedadiovis@gmail.com

Asunto del Correo: Sociedad de Iovis – Nombre y Apellido

En dicha misiva deben colocar los siguientes datos:

Nombre Completo:
País:
Breve introducción de su carrera mágica personal:
Porque desean ser parte de la Sociedad de Iovis:

Una vez dado el visto bueno el proceso de admisión puede comenzar, este involucra el rito de ingreso común para todos los miembros, de ser exitoso se le dará acceso al grupo para proseguir el sendero jupiterino.

Ave Iovis

L.J. Tang