La Völva

Poemas

La Völva

Ovum Simplivm de Propraetor

La Völva 

 Por L.J Tang

 

Desde lejos reconozco tu esencia 

No te escondas detrás de la azulada capa 

¿O pensáis que porque ciega estoy no puedo ver? 

Entre el polvo y el silencio te aproximas a mi morada 

Y el crepitante fuego señala la caída del estrellado manto 

Pues la Madre del Día se cierne inexorablemente sobre nosotros 

Siéntate frente a mi y deja que mi espíritu detalle tu imponente y envejecida faz 

 

Yo sé dónde escondiste tu Ojo 

En la distancia 

Sumergido en el acuoso velo 

¡Las tentaciones materiales a un lado Padre! 

 Esa fue tu promesa por la sabiduría de los condenados 

 

Y vienes a mí por preguntas 

Y yo he de responderlas, furia de los Dioses 

¿O acaso deseo en mí la cólera del que se batió con Vafthrudnir? 

Oh no, prudente me llaman, la despreciable bruja que todo lo ve 

La desterrada sobre la cual terribles maldiciones son lanzadas 

Entre las maliciosas mujeres siempre bien recibida 

Mas como pueden esperar herirme 

Cuando yo deje hace tanto mi mortal carne 

 

Joyas me ofreces, intentas tentarme 

Oh tú, el más Alto 

Sentada en el vacío 

Fuera de mí ser cuando te aproximas por mi ayuda 

Lejos veo más allá que los ojos del blanco procreador de la estirpe 

Aquella a la que le diste espíritu 

Aquella a la que tus hermanos le dieron voluntad y sangre 

Mas sabes que conozco la verdad 

Y tres no son sino uno, y ese uno lo es todo 

De mi nada se esconde anciano 

Señor del Engaño 

 

¿Por el destino de la prole de Yggr me preguntas? 

¿Acaso las funestas y pavorosas hermanas nada te han revelado? 

De todos los pozos no has bebido al parecer tú, Insaciable 

Y vienes a mí para satisfacer tu agonizante sed 

 

Cuerno no te dieron de beber 

Ni pan probó tu elocuente boca 

¿Lo recuerdas tú? 

Cuando colgaste de tu frondoso corcel 

Ambicioso y misericordioso deseo te movió para tal sacrificio 

Inconsciente regalo a los burdos hombres 

 

Mas yo piadosa soy 

Y mi cáliz te tenderé 

Y tu sangre no pediré 

Mi envejecida piel tiembla al resonar en mí las notas antiguas 

Que la Señora de las lágrimas doradas me inspire y posea 

Para así yo recordar con su numen los pensamientos ya olvidados 

Que mi pecho se infle con su fuerza 

Y de mi boca la saliva profusa se muestre 

Señal inconfundible de la verdad divina 

 

Lentas en la planicie cabalgan tus hijas, allí todas hermosas 

Como una vez yo fui antes de ser profanada por el tiempo 

La amante del escaldo divino nunca me miro con ojos benevolentes 

Aún puedo saborear a lontananza las manzanas nunca probadas por mi boca 

Mas bendecidas las mensajeras del Dios de la Batalla van 

Sus llorosos ojos reflejan el pesar por la hermana perdida 

Pero eso ya lo sabes tú, Enmascarado 

Hace mucho que condenaste a la que tus órdenes no acepto 

Los Volsungos te odiarían de no ser por los manjares 

Que diariamente les ofreces en tu palacio 

Siempre has sabido manejar los hilos 

De los que te aman y los que no 

 

Pero tú ya sabes lo que Urð me permite conocer 

Ella, la siempre paciente y alegre anciana 

Que sin preocupaciones mira el telar ya acabado 

Con dulces ojos a ella la han de mirar 

 

Mas piedad sienten por su segunda hermana 

Verðandi siempre exhausta va

Culpa a la necedad del hombre por su interminable labor 

 

Ni misericordia ni amor siente alguno por la tercera 

Sino un temor abrasador 

Pues el negro velo que tapa su rostro 

Tan oscuro como las profundidades del océano 

Terrible visión a Dioses y hombres da por igual 

Skuld es llamada y siempre es la última en ser invitada 

A ningún Dios, ni siquiera a ti, oh Esplendido, le agrada 

Que se le niegue el conocer lo que piensan es su legítimo derecho 

Mas ni ella misma sabe lo que sus manos tejen 

Tan densa y pesada es la tela que cae sobre su cabeza 

 

Hermosas, horrendas, misericordiosas y crueles Hermanas 

Mas así ha de ser el orden del Destino, oh Fimbultyr 

Sin el sufrimiento de lo desconocido ¿a donde llegaríamos? 

Por supuesto que tu sabiduría es capaz de entender tal misterio 

Pero los oídos de Dioses y hombres no deben de escucharlo todo 

Misiones a unos y a otros les han sido impuestas 

Privilegiado eres de tu innata grandeza, oh brillante anciano 

Mas un precio alto has pagado 

 

Nadie entre los Æsir, entre los Vanir y entre los hijos del fresno y el olmo 

Se atrevería a padecer el dolor al que tú te entregaste

¿No fue suficiente ceder una parte de ti al antiguo Árbol? 

¿No fue suficiente el entregar tu Ojo al translucido pozo? 

¿No fue suficiente el colgar agonizante del corcel de Yggr? 

¿Y permitir que tu sangre, cual torrente, cayera hasta las oscuras sombras? 

¿Acaso eres inmune al dolor? 

¿O acaso tú frío corazón te impide conmoverte por tu propia tristeza? 

 

No puedes negar que sabes que todo esta perdido 

Desde la muerte del antiguo gigante entiendes 

Que el final se estableció justo al inicio de los tiempos 

Día tras día ves como Sunna y Mani danzan por los cielos 

Y día tras día observas como los tenebrosos lobos anhelan alcanzar a su presa 

 

Mas desesperadamente continuas la lucha 

Esperanza no veo en tu ojo 

¿Entonces porque continuar? 

Hay algo más que me ocultas Señor de los Misterios 

Caminas decididamente al precipicio 

 

Pero tu espíritu sabe una verdad que trasciende el tiempo 

¿Fue acaso eso lo que le susurraste a Balðr en su lecho de muerte? 

¿Podrá ser ese el secreto que le costo al sabio gigante su cabeza? 

Oscura es tu mirada Hrafnaguð, Dios de los Cuervos, mensajero de tempestad 

 

Pero en éxtasis continua mi espíritu 

Mirando detrás del velo por encima de las estrellas de fuego 

Y sin importar los oscuros secretos que guarda tú esencia 

Yo permanezco fiel a mi promesa 

Permite que sienta tu impaciente anhelo 

 

Cerca del fin veo la traición del hermano 

El fuego se vuelve en tu contra, oh Padre 

Y consume de forma implacable a la luz de los mundos 

Con maliciosa risa guía la mano ciega 

Y uno de los inocentes cabellos de Jörd termina con la Redención 

Lagrimas caen desde las alturas 

E incluso en las profundidades todos lloran al bien perdido 

Todos menos dos 

 

Uno es el artero Dios de chispeante mirada 

Escondido en piel ajena se mofa de los guardianes del orden 

La otra es la Inexorable Madre 

La de terrible faz, cuyos ojos jamás se inundaran por el sufrimiento 

Pero cuyo corazón en soledad se aferra al lejano amor 

Pues no fue concebida para ello 

 

Aun así la conoces bien Excelso 

¿Recuerdas cuando la arrojaste al vacío? 

Durante nueve noches ella cayó en las profundidades 

Sombras tras sombras fueron las únicas aguas que bañaron su rostro 

Gélido corazón la oscuridad formo 

Entre el veneno y las tinieblas su reino edifico 

Emperatriz absoluta de los que han partido 

Guardiana implacable de sus angustiosos niños 

 

Mas sus lágrimas no son necesarias para el pedido de los Dioses 

Pues ella misma ofrece el precio y la recompensa 

Es el fuego el enemigo del Amado por todos 

Culpable absoluto de la futura extinción 

Pero esto ya lo sabes tú 

 

A pesar de ello lo aceptaste entre tus hijos 

Aun conociendo desde el comienzo la verdad de su destino 

¿Pero como no ibas a hacerlo? 

¿Acaso los hombres golpean su reflejo en el espejo? 

Yo conozco la verdad Báleygr 

Se hasta donde llega tu ardiente sangre

 

Mas la nebulosa epifanía se escurre entre mis pensamientos 

Y abandona mi ser con estruendoso pavor 

Prohibido es el néctar de la sabiduría 

Ya has bebido tu bastante, oh Fjölnir 

Y la luz de la aurora destierra los regalos de la noche 

 

Regresa a tu morada, oh decrepito caminante 

Oculto bajo roídos ropajes 

Domador de caminos 

Embaucador de hombres 

Mas permíteme padecer por última vez la negrura de tu mirada 

Y perderme entre las pesadillas y bendiciones que ocultas 

 

¡Oh esplendoroso amanecer! 

Yo te saludo 

Llévate con tu luz al Enmascarado 

Y bríndale a esta débil mujer descanso 

Pues horrores silenciosos vieron mis ojos junto al tuyo 

Altísimo

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