La Marca del Brujo

Poemas

La Marca del Brujo

 

Cain slaying Abel por Peter Paul Rubens

La Marca del Brujo

por L.J. Tang

 

Porque yo puedo gritar frente a tu rostro

Porque puedo maldecir tú nombre sin temor

Porque puedo caminar hacia el oeste y darle la espalda a tu Luz

Porque no necesito tu resplandor

En mi quema un fuego propio

Porque no puedes tocarme

¿No ves tu, Oh Señor, que protegido estoy?

Pues Ella me marco, y por siempre su sello en mi estará

Y con él también penetrada será la sangre de mi prole

 

No ves tú

El Más Alto del Tabernáculo

Que he desechado los guijarros de tu fuente

Y he dejado que el endrino penetre mi piel

Y haga hondas heridas en mis talones

Mientras las sombras son lazadas a mi paso

Y yo airoso me sumerjo en la Estrella del Poniente

Donde son dos Soles los que sonríen en el horizonte

Y mis ojos se llenan con las lágrimas que una Sacerdotisa abandono en las ensenadas

Y corro en la distancia

Y un regocijo frenético se apodera de mí ser

Mientras el éxtasis se hace dueño de mi corazón

Y mi entrepierna con un rigor sobrehumano saluda a las profundidades

En una canción que ya comienzo a olvidar

Porque los hombres no somos dignos de recordar

No sin antes ahogarnos en sus aguas

Y deshacer el hilo trazado

 

Pero qué sé yo de artimañas y conjuros

Si tan solo soy el Asesino y el Arador

Y no sé los números del Universo

Ni la geometría de las Pléyades

Oh Señor

Pero sí sé el número del Guardián

Y me aferro con vigor a su espalda

Porque Trescientos Treinta y Tres resplandece en sus ojos

Y yo airado me alzo

Porque me creo sabio

Mientras me alejo de tu Luz

Tonto fui

Pues tan solo el comienzo del viaje

Ese que demarca las manos pálidas de una de los Hermanas

La que más amo y a la que más temo

 

Pero basta ya de diatribas y sin razones

Locuras sin sentido y sin dirección

En un éxtasis que me invade y me impide conciliar el sueño

En una noche que pensé era cotidiana y terminó por alebrestar mi pecho

Y ávido volver mi boca espuma con palabras que no son mías

Y me hacen ser feliz y desdichado

Tan solo espero ir al espejo del Oasis

Y ver la Marca que Ella dejo en mi frente

Antes de aventurarme al desierto

Y golpear las rocas de Nod y hacer un fuego espectral

Mientras tú me mirabas

Oh Señor de Señores

Y me execrabas de tu Luz

Para arrojarme a los brazos de las tinieblas

Tan solo para descubrir que tu sabias el propósito de las amarguras

Y eras tan solo el adalid de la Escondida

Tal momento en que supe que no hay lucha

Sino el ascenso por la Montaña del Reino

Donde los dos Soles me sonríen

Esperando mí Saludo

Y con él mi decisión  

 

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